EL PRESUPUESTO DE EDUCACION EN LA LEY DE PRESUPUESTO 2013

EL PRESUPUESTO DE EDUCACION EN LA LEY DE PRESUPUESTO 2013
Hernán Larraín F.
Senador
3 de octubre de 2012
1.- Con motivo de la presentación del proyecto de Ley de Presupuesto 2013, se ha producido un debate respecto del monto que ha sido propuesto para el Ministerio de Educación respecto de cuánto debería recibir este sector y por qué motivos. Personalmente, he afirmado que los compromisos adquiridos por el Gobierno me hacían pensar que la partida de educación no recoge todos los recursos comprometidos. Para dilucidar estas diferencias, me he reunido con el Ministro de Educación, Harald Beyer, y la Directora de Presupuestos del Ministerio de Hacienda, Rosana Costa, en el espíritu de aclarar conceptos y precisar puntos de vista respecto de la forma de proceder del gobierno, criterio que recoge la opinión e inquietud de diversos parlamentarios en forma transversal.
2.- En opinión del Gobierno, el Presupuesto 2013 para Educación crece respecto de 2012 en un 9,4%, o en US$ 1.200 millones, aproximadamente, gracias al aporte de la Reforma Tributaria, cuyos ingresos se destinan enteramente a este sector. Los ingresos de dicha reforma se estiman en US$ 900 millones anuales, en promedio, ya que varían de año en año. La diferencia sería la contribución de recursos que hace el Presupuesto 2013 de ingresos generales.
Con estos recursos se cumpliría el programa del Ministerio de Educación comprometido hace un año durante la discusión de la Ley de Presupuesto de 2012, propuesta en su momento por el entonces Ministro de Educación, Felipe Bulnes, y que incluye una importante cantidad de recursos para diversos ámbitos, desde las salas cunas hasta la educación superior.
En esa oportunidad no sólo se aprobaron programas para 2012, sino que se estableció un compromiso de crecimiento de esas y otras iniciativas hasta 2014, lo que suponía un financiamiento garantizado para todos ellos con los ingresos previsibles para ese período, producto del crecimiento económico y otras materias (precio del cobre, etc.) que configuran los principales ingresos del Fisco.
3.- Entonces el Gobierno afirmó que para financiar ese proyecto no se requería una Reforma Tributaria, como había sido solicitado por los dirigentes estudiantiles y la oposición, por cuanto se estimaba que con los ingresos previstos se podía hacer frente a los desafíos educacionales que el Gobierno asumía. Ello permitió la aprobación de la Ley de Presupuesto 2012 luego de un proceso largo y tenso, que se coronó en una sesión del Senado de 29 horas de duración, la más larga en la historia conocida de esta Corporación.
4.- Por mi parte, en conocimiento de la propuesta referida a educación para el año 2013, junto con valorar el esfuerzo general que ha hecho el Gobierno en esta sólida presentación, he manifestado una diferencia en los criterios utilizados por la autoridad.

Estimo que los compromisos asumidos tanto en la discusión presupuestaria de 2011 como en la propuesta de la Reforma Tributaria del Gobierno se deben traducir en una asignación mayor de recursos para educación que los contemplados en este proyecto de Presupuesto 2013.
No se trata –como han mal entendido algunos- de una petición personal para asignarle mayores recursos a educación, sino que simplemente de cumplir compromisos que, en mi opinión, habría incurrido el Gobierno en las ocasiones mencionadas.
Los compromisos a que me refiero son los siguientes:
A.- Financiar con los recursos ordinarios de los presupuestos de los años 2013 en adelante, los programas de educación que se anunciaron y aprobaron en noviembre 2011 durante la discusión del presupuesto del año pasado.
B.-Destinar la totalidad de los recursos de la Reforma Tributaria a educación, en forma adicional a lo comprometido en otras instancias, para fortalecer la reforma educacional que promueve el Gobierno o acelerar su cumplimiento en plazos inferiores a los diseñados inicialmente.
La aplicación de estos compromisos significa destinar separadamente recursos ordinarios del presupuesto 2013 a educación de los que provengan de la Reforma Tributaria, en un monto que por la dimensión de los compromisos educativos asumidos varía según los criterios que se utilicen.
En una estimación conservadora, este monto no debería ser inferior al promedio del crecimiento del presupuesto 2013. Eso corresponde -de acuerdo a la información entregada por las autoridades mencionadas- al 4,8% (no el 5% del que se habló inicialmente), porcentaje que se debe aplicar sobre el monto total del presupuesto de educación 2012, que finalmente fue de US $ 11.700 millones (y no US $ 12.000 millones). Ello representa US $ 561 millones.
Por otra parte, si se considera un criterio de continuidad histórica respecto de las asignaciones de recursos hechos para educación en presupuestos recientes, podemos recordar que en el período 2006-2010 el crecimiento del presupuesto para educación fue del 11.9%, mientras que en el período 2010-2012 fue del 8,2%. Si consideramos sólo mantener el porcentaje de crecimiento para educación aplicado en la actual administración, el incremento debería ser del 8,2% para el 2013, lo que equivale a US $ 959 millones.
Por su parte, tal cual se señaló más arriba, a estos recursos se le debe agregar adicionalmente la totalidad de los ingresos que se recaudarán por la Reforma Tributaria. Si bien se habló inicialmente de una cifra de US $ 1.200 millones, como los ingresos son variables durante los primeros 5 años de su aplicación, se estima responsable asignarle en cada año el promedio de los recursos que se van a percibir según la estimación oficial: US $ 900 millones.

En consecuencia, la aplicación de los criterios antes mencionados al Presupuesto de Educación 2013 debería significar un aumento de dicho presupuesto, en la hipótesis conservadora, de al menos un 12,5%, lo que representa US $ 1.461 millones adicionales. En la hipótesis de continuidad histórica, el aporte para la partida presupuestaria de educación debería alcanzar a US $ 1.859 millones (o un crecimiento de un 15,9%).
5.- Las diferencias no son antojadizas, ni demagógicas, ni el producto de aproximaciones arbitrarias: se trata de criterios diferentes que ha tenido el Gobierno para formular su propuesta, los que se contrastan con lo que yo y otros sostenemos, fundados en consideraciones distintas. No pretendo ser el dueño de la verdad y, pienso, tampoco lo pretende el Gobierno. Pero esto es lo que nos separa y eso es lo que debemos resolver en la discusión presupuestaria que tendrá lugar en octubre y noviembre en el Congreso Nacional.
Creo que el Gobierno actúa con prudencia cuando procura el desarrollo integral del país, asignando recursos que son requeridos en las diferentes partidas presupuestarias que comprende el Presupuesto 2013. Sin embargo, los compromisos asumidos obligan a respetar una asignación prioritaria para educación. De lo contrario, el esfuerzo que está haciendo el país no se concentrará en educación. En efecto, el incremento para educación para el año 2013 propuesto por el Gobierno, sólo incluye un adicional de US $ 300 millones, cifra que es muy inferior a lo que el proyecto de presupuesto 2013 habría asignado a este sector de no haberse aprobado la Reforma Tributaria. Por ello es justo insistir en que se revise esta asignación en el debate presupuestario, buscando alcanzar una cifra para educación que al menos corresponda a la hipótesis más conservadora. Ello no sólo agregaría más recursos para educación, sino que permitiría afirmar que el Gobierno cumple cabalmente sus compromisos y que la Reforma Tributaria agregó significativamente los recursos para educación.
6. Finalmente, es necesario debatir el destino de los mayores recursos para educación, de recogerse esta propuesta. Para tales fines, confío plenamente en el criterio del Ministro de Educación, que podrá formular una propuesta seria y coherente para estos propósitos. Ya lo hizo el Gobierno el 2011 en la discusión presupuestaria y bien podría repetirse el proceso este año.
Los mayores recursos para educación permitirían alcanzar con mayor rapidez los propósitos definidos por el Gobierno y el Presidente Piñera y que compartimos, en orden a lograr un sistema educacional de calidad, con acceso universal, que permita reducir la profunda brecha social que existe en Chile.

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