Intervención Seminario “Para que Chile Recupere el Rumbo”

Intervención

Inauguración Seminario “Para que Chile Recupere el Rumbo”

Encuentro organizado por la UDI-RN-PRI y Evópoli, en conjunto con los Centros de Estudio: Instituto Res Publica, la Fundación Avanza Chile, el Instituto Libertad, la Fundación Jaime Guzmán, Libertad y Desarrollo y  Horizontal

 

Hernán Larraín F.

Senador

Pdte. UDI y Vocero Oposición

28 de agosto de 2015

 

  1. Nos reúne el compromiso de ofrecerle a Chile un nuevo proyecto político, uno que recoja las experiencias de pactos anteriores y de nuestra labor en el Gobierno (SP), así como nuestro trabajo en el parlamento, en los municipios, en los Consejos Regionales y en una larga y dilatada vida de trabajo en diversos ámbitos de la realidad nacional. Desde los 4 partidos que hemos constituido este nuevo referente (RN, Evópoli, el Pri y la Udi), pero sumando a muchos otros del mundo independiente, le hemos planteado un desafío a un importante número de centros de estudio para que a la luz de su mirada particular, desde sus principios y convicciones, nos ayuden a reflexionar, para luego definir las bases esenciales que deben inspirar ese proyecto político.
  2. Este encuentro se realiza en momentos que nuestro país vive síntomas graves de descomposición de su clima político. Ayer, una fuerza social, los camioneros, se manifestó con fuerza, logrando hacer oír su voz. Hace un año, fueron las familias las que salieron a la calle para rechazar una mala reforma educacional. La sociedad se organiza y se manifiesta en contra de situaciones que rechaza y alcanza sus objetivos. La mayoría social es la que derrota a la Nueva Mayoría.
  3. No hay propuesta ni acción que pueda tener sustento en el tiempo ni resultados efectivos si éstas no están inspiradas en bases duraderas. Nuestra ambición no descansa ni se satisface con éxitos electorales, queremos ir más lejos. Queremos que con nuestra contribución Chile pueda encontrar una propuesta  que, si logra ser implementada durante una década,  permita a los chilenos alcanzar un bienestar material y espiritual digno de un país desarrollado.
  4. Los países que han seguido las ideas del socialismo nunca han logrado estos objetivos, sólo aquellas naciones que abrazan los ideales de la libertad se han acercado a esos propósitos. Es por eso que no da lo mismo el prisma bajo el cual se construye un proyecto determinado. Podrán existir variantes, dadas por sensibilidades especiales y por contingencias históricas y culturales. Podrá haber énfasis y prioridades que cambien según las circunstancias políticas, económicas o sociales. Pero la definición del punto de partida es determinante para definir la opción que se asume.
  5. Nuestro referente es un ejemplo en la materia, puesto que se integra con partidos y personas que se manifiestan desde perspectivas diferentes entre sí. Sin embargo, tienen como sustento un común punto de partida: las ideas de la libertad, las que se conjugan para hacer posible un Chile más justo, con verdadera igualdad de oportunidades; que haga posible la inclusión y el respeto de las minorías y la enorme riqueza de la diversidad; que construya un país descentralizado, transparente y más democrático, donde se pueda vivir sin temor ni rencores. Cómo hacerlo es el sentido propio de este ejercicio y del proyecto que estamos construyendo entre todos.
  6. Esta es una experiencia nueva, porque nuestro país y el mundo han cambiado. Debemos asumir las nuevas realidades y renovar nuestro discurso en conformidad.
  7. El nuevo escenario está marcado por un nuevo rol de las personas y la sociedad civil. La mayor educación, el acceso a la información, las nuevas tecnologías, han empoderado a la personas más allá de todo lo imaginable. Los políticos y las actuales instituciones no han respondido a esta realidad, y todo diseño político lo debe contemplar como una base ineludible.
  8. Consideramos también como una mirada necesaria la de entender que nuestra sociedad y su progreso se edifican desde la base y no desde arriba, en forma vertical, con sentido autoritario. El empoderamiento de las personas va de la mano con una sociedad que se estructura horizontalmente, en forma participativa.
  9. De igual modo, la forma de representación de la diversidad de intereses sociales no se agota con la representación política y todo proyecto político debe desarrollarse a la luz de esta nueva realidad, incluyéndola.
  10. Por otra parte, es indispensable advertir el rumbo que ha tomado el país en este último período. La Concertación, que perfiló durante 20 años una opción tipo socialdemócrata, ha hecho un giro a la izquierda dándole un marcado sesgo ideológico a sus programas. Han interpretado el malestar ciudadano como un llamado a refundar Chile y no a corregir el modelo, errando gravemente en su diagnóstico. Y no obstante el rechazo ciudadano a sus reformas, insisten en ellas, aunque sólo avanzando con gradualidad. Pero cuando se camina hacia el abismo da igual a la velocidad que se avanza, porque inevitablemente, tarde o temprano, se va a estrellar. Solo rectificando el rumbo se podrá salvar la situación.
  11. Este es el problema central del gobierno en la actual encrucijada: la determinación en insistir en el mismo rumbo. Han cambiado de conductor de la retroexcavadora, pero ésta sigue simbolizando el verdadero propósito de la Nueva Mayoría. Y aquellos que no parecen comulgar con este destino, como la DC, no tienen fuerza ni relevancia a la hora de las decisiones. Siempre terminan votando igual que el resto.
  12. Por todo lo anterior, nuestro proyecto se hace cada día más urgente. Primero, porque es indispensable un proyecto nuevo, moderno, que piense a Chile desde el futuro. Acelera esta urgencia la rapidez con que la actual Administración está deteriorando el país. No sólo las reformas que impulsa el Gobierno llevan el sello de lo estatizante, de la primacía de lo público sobre lo privado, de lo colectivo sobre lo personal, sino que toda su acción. Así, pude apreciar días atrás, al conocer en Punta Arenas la situación de los hogares de menores, que este espíritu se está perfilando también en este ámbito. Instituciones del más variado origen, privados y sin fines de lucro, religiosas incluidas, ya no pueden obtener recursos fiscales para sus proyectos que tienen décadas de experiencia. No, ahora deben adaptarse a los lineamientos del Estado (Sename) si quieren recibir subvenciones. Esto es, lo colectivo y lo público priman por sobre la voluntad e iniciativa personal, privada o social. El proyecto del Gobierno se construye desde arriba, desde el Estado, no lo hace la sociedad.
  13. Esto es lo que también reflejan las reformas: la tributaria, para que el Estado disponga más recursos para cumplir sus objetivos generales. Ha resultado falso que se haga para apoyar la educación y así mejorar la brecha de desigualdades. La reforma educacional aprobada en enero de este año procura terminar con la educación particular subvencionada, para que deseablemente toda educación sea pública, sin atisbo de interés por mejorar la calidad de la educación. La reforma laboral procura subordinar a los trabajadores a las determinaciones de los sindicatos, sin respetar su libertad de asociación o de libre contratación, ni la viabilidad de la fuente de trabajo. La gratuidad de la educación superior se centra en favorecer instituciones o alumnos vulnerables del sector público, discriminando a quienes están o son del sector privado.
  14. Uno solo es el sello de la demolición que intenta la Nueva Mayoría: terminar con la libre expresión y funcionamiento de la sociedad basada en la persona como eje del edificio social, para reemplazarlo por un Estado que regula y conduce los procesos sociales. La izquierda quiere siempre darle más poder al Estado, nosotros a las personas, es esto lo que nos hace diferentes.
  15. Las consecuencias de este proceso se han traducido en la parálisis del país, el estancamiento de nuestra economía y la instalación de la incertidumbre en el ambiente nacional. En el extranjero se ha perdido la confianza en ese Chile que deslumbraba al mundo por lo que hacía hasta el 2014, hoy somos la “nueva mediocridad”.
  16. Nuestro proyecto debe dar un paso fuerte y claro en la dirección de privilegiar siempre a la persona por sobre el Estado. Con sentido de justicia y solidaridad, para construir una sociedad de personas libres, a sabiendas de que no hay verdadera libertad personal si no hay al mismo tiempo verdadera igualdad de oportunidades, y que no existe verdadera justicia si la cuna o cualquier otra condición impide que las personas puedan desarrollar sus propios proyectos de vida. No hay respeto a las minorías si la diversidad no es un derecho. No hay una democracia auténtica si la democracia representativa no se complementa con espacios para la participación social en diversas formas. No hay una sociedad armónica y abierta si las regiones son sometidas a la tiranía del centralismo. No hay probidad ni conducta pública ética si no hay transparencia, acceso pleno a la información pública y debida rendición de cuentas. No hay desarrollo social si no existe crecimiento económico. No hay paz social si la gente vive con temor e incertidumbre.
  17. Chile necesita un nuevo proyecto político que aprenda de las experiencias del pasado, que se levante sobre el sentido común y que nos permita recuperar el rumbo perdido. Lo hacemos convencidos que sólo la unidad amplia y generosa construye escenarios exitosos, donde los contenidos y el sentido de la obra prevalece por sobre los proyectos individuales. Como oposición hoy, constructiva y justa, pero también resuelta cuando la autoridad le da la espalda a las necesidades y aspiraciones de los chilenos, o se deja llevar por la ebriedad de la ideología, que hasta ahora sólo ha logrado desconectarla de la realidad. Como gobierno mañana, para finalmente erradicar la pobreza y construir un Chile de clase media.
  18. A ese desafío es al que los hemos llamado. Esperamos que luego de la jornada de hoy, avancemos un nuevo paso en la construcción de ese futuro, bajo la conducción de un referente que congregue a la oposición con unidad y compromiso de servicio público, en torno a un proyecto político que se constituya en la única alternativa efectiva que le pueda devolver a Chile la esperanza de que un país mejor es posible.
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