Parlamentarios manifestaron inquietud por premura del Gobierno en despachar Reforma Educacional

Es necesario, indicaron Hernán Larraín y Romilio Gutiérrez, que en el Gobierno se den el tiempo suficiente para escuchar a todos los actores del sistema.

El jefe de senadores UDI, Hernán Larraín, junto al diputado Romilio Gutiérrez,  integrante de la comisión de Educación, manifestaron su inquietud por la actitud del Gobierno, a su juicio, apresurada, por despachar la reforma educacional.

Luego de que el Gobierno anunciara el compromiso, por parte de los senadores oficialistas, de aprobar la reforma educacional el 31 de enero, los parlamentarios dijeron  que  les  parece “una pésima señal de la Nueva Mayoría y de su Gobierno”, aseguraron.

El senador Larraín explicó que,  “de aquí al 31 de enero de enero, hay 5 semanas legislativas pendientes descontando la próxima que es una semana destinada a cerrar el tema del presupuesto. En diciembre el Congreso sesiona sólo dos semanas y en enero están previstas tres semanas de sala en ambas cámaras”

Criticó que el Gobierno  quiera despachar “un proyecto complejo en cinco semanas de trabajo legislativo, eso es inaceptable”.

Aseguró que  “quieren aprobar este proyecto durante el periodo de vacaciones escolares para así evitar el rechazo de profesores, de estudiantes, de sostenedores. Es decir, quieren apurar este debate porque le tienen miedo a conocer la opinión de  sus propios partidarios”

Adicionalmente, dijo que la  actitud de La Moneda, es porque  “se trata de un mal proyecto y se tiene temor a su debate. Temor a que ocurra lo mismo de la reforma tributaria, que mientras más se debatió, peor se encontraba el proyecto por parte de los propios partidarios del Gobierno”

Agregó que se necesitarían dos a tres meses más para terminar la discusión de la reforma.

En tanto, el diputado Romilio Gutiérrez precisó que “teníamos la esperanza que tras el llamado de la Iglesia Católica de darse el tiempo suficiente para analizar en detalle y en profundidad este proyecto de ley, el Gobierno había cambiado su actitud de ponerle acelerador a la aprobación, sin discutir las modificaciones que son necesarias de este proyecto que tiene graves errores. Por lo tanto, este plazo que fijó le pone una presión innecesaria a la discusión en el Senado, y cuando vuelva a la Cámara de Diputados, nosotros probablemente no tendremos tiempo de analizar los cambios que son necesarios”.

Finalmente dijo que se está desaprovechando de escuchar a todos quienes intervienen en la Educación en Chile, ya sea representantes de los colegios particulares y de los particulares subvencionados. “Creemos que hay un espacio de discusión que es necesario, para que todos los actores y especialistas entreguen sus opiniones y que después con el tiempo suficiente el Senado pueda someterlo a la aprobación”.

Destacó que están a favor de la reforma educacional, pero no de esta como ha sido articulada “porque posee grandes falencias”.

 

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